El DIARIO
Chihuahua— El recién designado Arzobispo, Constancio Miranda Weckmann narra su ilusión de volver a Chihuahua y de ser un factor de unidad y paz ante la situación de inseguridad que vive el estado.
Se considera un hombre sencillo y de corazón abierto, ofrece ser así con los sacerdotes de la Arquidiócesis, tiene como una de sus prioridades llegar hasta los laicos alejados, y de los pobres dice: “No me cuesta hacerme uno de ellos y vivir con ellos”.
Sostiene que no es partidista, se relaciona bien con todos los partidos y que es amigo de los dos últimos gobernadores del Estado de México, de cuyas familias dice: “Me quieren mucho y las quiero mucho”.
— ¿Cómo se ha sentido con el nombramiento?
— Muy contento, muy esperanzado, lleno de ilusiones
— ¿Ya se ha comunicado con la gente de Chihuahua?
— Me han hablado algunos, sí, pero iniciativa de aquí para allá no sé, por lo general no es así. Más bien me han hablado.
— ¿Sabe cuál es la situación en que está la Arquidiócesis de Chihuahua?
— Exactamente, no.
— Me refiero a la situación de inseguridad.
— De la sociedad. Sí. Sí.
— ¿Qué ofrecería a los feligreses de Chihuahua ante la inseguridad, ejecuciones, asesinatos y aunado a esto la crisis económica?
— Lo único que ofrecería es lo que tengo, que es el don que el Señor me ha regalado, que es el don del sacerdocio ministerial y servir en la creación de la familia, de que todos nos entendamos, de promover los valores de la unidad, de la vida, de la justicia, de la paz. El obispo en uno de sus trabajos, de sus servicios, es ser factor de unidad y quiero ser para todos un signo y una realidad de unidad... de paz.
— Hacia adentro de la Iglesia ¿sí sabe que hubo algunas dificultades o diferencia con Monseñor Fernández Arteaga? ¿Esta consciente de eso?
— Me imagino que le dan a uno un informe. No me han entregado nada porque apenas se publicó esta mañana a las cinco de la mañana. Y no te sabría decir, así con certeza nada.
— ¿Cuándo toma posesión?
— El jueves 19 de noviembre.
— ¿Ahí mismo le entregarán el palio arzobispal? (ornamento religioso que lo distingue como arzobispo)
No. Se suele entregar en Roma. En junio reúne el Papa a todos los que ha nombrado arzobispos en todo el mundo y ahí les entrega el palio.
— ¿Qué mensaje le daría a la Arquidiócesis de Chihuahua, a los feligreses?
Yo voy con mucha ilusión, que trabajemos juntos, que nos agarremos de la mano, que unamos los corazones para que cada uno desde su trinchera, desde su vocación, desde su papel como padre de familia, como joven, como trabajador de alguna profesión, como campesinos, como sacerdotes, como religiosas, como seminaristas, cada uno tenemos mucho que aportar, que le pongamos todas las ganas y mucha confianza de unos para con otros, ir creando la confianza para realizar una verdadera familia. Es una ilusión, casi una utopía, pero a eso tenemos que tender.
— ¿Cuánto tiene de obispo?
— Tengo 11 años y dos meses.
— ¿Cree que es un paquete muy grande?
— Sí. Yo fui párroco de tres parroquias, cuando fui a estudiar a Roma, cuando vine aquí a Atlacomulco, siempre he sentido cuando algo que me encomiendan... me he sentido más chiquito que la empresa tan grande que me espera.
— Un mensaje a los sacerdotes.
— Quiero ser para ellos un padre, un hermano y un amigo y quiero irme ganando poco a poco la confianza, yo no se las pido de jalón, sino que con el tiempo. Yo suelo ser sencillo y de corazón abierto y así voy a ser con los sacerdotes, porque son mis primeros colaboradores, mi brazo derecho, entonces tengo que tratarlos a todos bien, como hermanos, tratarlos a todos igual.
— Su relación con el poder político, con el gobierno, ¿cómo podía ser?
— Bueno, aquí en el Estado de México me relacionó muy bien con todas las fuerzas políticas, hablando de partidos. Como los dos últimos gobernadores son de aquí, casi de enfrente de donde estoy hablando contigo, pues sus familias han nacido aquí, han sido gente de la parroquia, sus hermanos, con los dos últimos gobernadores del Estado de México tengo una amistad muy cercana. Me quieren mucho y los quiero mucho.
— ¿Tiene apertura? ¿No tiene preferencia por partidos?
— No. No, no. Yo no soy partidista.
— En cuanto a la participación de los laicos en la Iglesia...
— Mira, una de las prioridades que yo he tenido a lo largo de este corto ministerio episcopal de estos 11 años, es una de las prioridades que tiene la Iglesia latinoamericana es la formación de los laicos, e ir también a los laicos bautizados alejados. Entonces una de mis prioridades como sacerdote y ahora como obispo y ahora como arzobispo son los laicos. Estar con ellos me emocionó, me siento que son gente muy generosa y quiero servirlos y aprender de ellos también mucho.
— La lucha por la justicia...
— La justicia es uno de los valores que Jesucristo nos infundió y quiere que vivamos. Yo busco ser siempre en mi vida recto y justo y también predicar la justicia.
— ¿Qué lugar ocupan los pobres en su pastoral?
— Pues yo siempre he estado sirviendo a los pobres. Siempre me han tocado parroquias no de ciudades grandes, Madera fue la más grande y Atlacomulco es algo parecido a Madera, un poquito más grande, pero siempre he estado en lugares donde la mayor parte de los fieles son y somos pobres, así es que no me cuesta convivir con ellos, no me cuesta hacerme uno de ellos y vivir con ellos.
— ¿Estuvo en Namiquipa y al hacerlo obispo lo enviaron a Atlacomulco?
— Sí estuve cinco años en Santa Clara, Namiquipa, cinco años en Santa Anna, Namiquipa, dos años en Roma y nueve años en Ciudad Madera.
— ¿Qué estudió en Roma?
— Teología moral en la Universidad Alfonsiana.
— Pisará de nuevo tierras chihuahuenses...
— El 19 de noviembre. Que Dios te bendiga. |